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Viernes de FAMILIA
Tips para adolescentes

No regañes, conversa

Todos deseamos que nuestros adolescentes crezcan como adultos responsables capaces de tomar decisiones. Pero... ¿Por qué entonces caemos en el error de no utilizar cualquier área problemática como oportunidad para enseñarle a un joven el proceso de tomar una buena decisión? Tratarlos como niños pequeños en lugar de como adultos simplemente enajena a los adolescentes. Esto no quiere decir que no necesiten de nuestros consejos y guía, sino que simplemente tienen que ser tratados de forma adulta, es decir, con discusión, negociación y entendimiento de sus necesidades. Ellos también necesitan la seguridad del hogar y la certeza de que los padres están siempre cerca para ayudarlos, pero no un control sofocante fruto de una actitud sobreprotectora.

No ignores lo obvio

De repente, nuestro hijo adolescente duerme hasta tarde, se salta las clases, llega a casa fuera de la hora estipulada, no nos presenta a sus nuevos amigos y a pesar de ello, nosotros describimos su comportamiento como "el de un adolescente normal". Habitualmente esperamos hasta que la situación se agrava, ignorando algo que ya resulta obvio, tal y como si enterráramos nuestras cabezas bajo la arena, para evitar la confrontación en una actitud beligerante. Evidentemente no estamos sobre-reaccionando sino todo lo contrario...

Haz cumplir las reglas y los castigos

"¡Estás castigado!" "¡No tienes permiso para salir esta semana!". La gran mayoría de los padres no tienen ningún problema en castigar a sus hijos por romper las reglas. Si eso sucede durante varios días y de ahí en adelante, se crea el ciclo del desafío: tu hijo te volverá loco hasta que te derrumbes ante la consecuencia. Si tú fijas las reglas, es importante recalcar por adelantado las consecuencias de romper esas reglas. Si las reglas se incumplen y no haces valer las consecuencias, tu adolescente básicamente aprenderá que romper las reglas es realmente más fácil de lo que creía en un principio.

No tengas en cuenta sólo lo negativo y no esperes sólo lo positivo

Algunos padres creen que un trabajo bien hecho es su propia recompensa. Aunque esto es cierto, no hay nada que anime más a un niño que el beneplácito de un padre. Esto no quiere decir que debas enloquecer de alegría cuando tu hijo no se salte la clase de esa semana. Si tú fijas las consecuencias derivadas del mal comportamiento, la recompensa será hacer las cosas de las que normalmente disfruta. Piénsalo de esta manera: Cuando tú llegas a tu trabajo diariamente tu jefe no te elogia por estar allí, él paga tu salario tal y como habitualmente lo haría.

No dejes que otra persona eduque a tus hijos

Asumir que tu hijo aprenderá en la escuela o en otra parte los problemas derivados de las drogas, el alcohol u otros comportamientos problemáticos supone todo un riesgo en el mejor de los casos. Varios estudios han señalado que los hijos de padres que han conversado con ellos acerca de los riesgos de estos comportamientos y han establecido una guía de pautas claras, tienen menos probabilidades de fumar, beber, usar drogas o tener sexo.