¿Qué parte del contorno de tu cuerpo es totalmente recta? ¡Ninguna! La verdad de la forma de tu cuerpo es la redondez.
Mal del siglo
¿Tienes un ritmo de vida electrizante, y no encuentras la manera de relajarte? ¿No cuentas en tu casa con un espacio que puedas usar como salón de relax? ¡Entonces perteneces al siglo XXI! Miles de personas, como tú, llevan una vida tan veloz y estresante que creen estar a punto de estallar. Pero esto tiene solución, y esa solución es simple y económica. No es necesario que construyas una habitación extra. Tampoco que debas adquirir costosas máquinas de ejercitación. Sólo debes incorporar la idea de que todo en ti tiende a las formas redondas.
Luego, organizar algunos pocos elementos en un rincón adecuado. Y es que las líneas y movimientos curvos tienden a suavizar tu ánimo y desestructuran la rigidez de tu mente.
Rueda sobre tu espalda
¿Cómo se acomoda el feto dentro del vientre de su madre? Lo hace en forma redonda, doblado sobre sí mismo, y allí está muy cómodo y feliz. Siéntate sobre una colchoneta cruzando las piernas y tomándote de los tobillos. Rueda hacia delante y atrás sobre tu espalda redondeada.
Nunca debes hacer movimientos bruscos. Deja que el peso de tu cuerpo te incline hacia delante, tratando de llegar con tu frente al piso. Luego, con un leve empujón, déjate rodar hacia atrás sobre tu columna curvada, permitiendo que las piernas flexionadas acompañen el movimiento del tronco. Repite una y otra vez, sin cansarte. Este suave pero efectivo masaje natural estimula todos los nervios que van desde las vértebras de tu espina dorsal hacia todo el cuerpo.
Respira en redondo.
Si no cambias el estado de tu mente, tu cuerpo jamás podrá relajarse. La respiración es capaz de influir profundamente en tu estado de ánimo. Haz un circuito con el aire que ingresa y con el aliento que sale de tu cuerpo. Cierra tus ojos. Usa tu mano derecha como pinza, y tapa alternativamente tus fosas nasales para que el aire entre primero por la derecha. Reten dos segundos. Luego cierra la derecha y deja que el aire salga por la izquierda. Ahora respira por la izquierda y luego cierra, exhalando después por la derecha. Repite este circuito en redondo varias veces. No te apresures, ni intentes llenar los pulmones. Sólo un poco de aire es suficiente cuando no haces esfuerzos físicos.