Lo redondo es suave
Por delante, por detrás, por arriba y por los costados, tu cuerpo es redondo. ¿Cómo se te ocurre que pueda sentirse cómodo sobre una superficie rígida y reta? Recuerda, para que tu cuerpo pueda encontrar ese ansiado relax, debes proporcionarle una forma de ejercicio y unos materiales donde pueda acomodar sus formas y descansar. Tu sala de relax debe acompañar en todo a la idea de la redondez. Tu casa seguramente tendrá mayormente ambientes cuadrados o rectangulares. Fabrica unos biombos curvos para crear un ambiente suave dentro de ella. Ahora consigue una de esas grandes pelotas inflables, donde poder hacer rodar tu cuerpo suavemente. Deja que tu espalda se arquee hacia atrás sobre ella. Luego gira y permite que la pelota dé forma a tu abdomen, masajeándolo.
Lo firme te sostiene
Tu cuerpo necesita también de una sensación de firmeza debajo de las formas redondas sobre las que lo haces descansar. Recurre a grandes almohadones. Ellos están generalmente rellenos con trocitos de goma espuma. Mala idea, habrá que cambiarla por otro material que sea suave, pero que sostenga mucho más. Lo ideal son algunas semillas pequeñas, y de cáscara lisa. Entre ellas puedes elegir el alpiste y el mijo, con los cuales se alimenta a algunas aves domésticas. O la semilla de lino, ideal por su piel lisa y tersa, que las hace resbalar unas sobre otras con facilidad. Una buena cantidad de estos materiales harán de tus almohadones un oasis de comodidad. Pero cuidado, ¡todos querrán venir a sentarse sobre ellos!
Cuélgate y estira
Otra manera de encontrar el relax es romper con la esclavitud de la ley de gravedad. Ella atrae permanentemente a ciertas partes de tu cuerpo hacia abajo. ¿No te preocupa que todo en ti comience a caer, dando un aspecto de viejo y cansado? Instala unos arneses con sogas muy firmes, o cintas de las que usan los escaladores. Con estos elementos, podrás colgarte e invertir la dirección de tu cuerpo sin hacer grandes esfuerzos. Esta inversión de la fuerza de gravedad hará que tus músculos y órganos internos descansen por un rato de peso hacia abajo, rejuveneciéndolos. Además, tus fibras musculares, articulaciones y ligamentos lograrán un estiramiento, que sólo es posible cuando se elonga sin hacer esfuerzos.