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¿Drogas en casa?

¿Drogas en casa? (Getty Images, DCI)

Que arroje la primera piedra

¿Eres de las personas que aborrece las drogas y jamás las probaría? ¿Bajo ninguna circunstancia aprobarías que tus hijos las usaran, poniendo así en riesgo sus vidas? Tu postura es admirable, ¿pero puedes asegurar que en tu consumo diario no existe ninguna sustancia con propiedades adictivas? A cada paso y en cada momento nos encontramos frente a productos, sustancias y aún alimentos que pueden provocar adicción. Son sustancias cuya comercialización y consumo están permitidos, pero que no por eso dejan de representar un riesgo para la vida. ¿Acaso en tu casa no se bebe café, té u otra infusión con cafeína? ¿No existe en tu botiquín ningún medicamento que pueda producir adicción? Cuidado, hasta lo bueno se convierte en perjudicial cuando se usa sin medida.

De qué estamos hablando

Cuando hablamos de sustancias que provocan adicción, nos referimos a aquellos productos, sean lícitos o ilegales, que contienen principios activos que puedan hacer a nuestro organismo dependiente de su consumo. Esta dependencia se funda en la sensación placentera que provocan estos principios activos por su manera de influir en nuestro sistema nervioso. Sin embargo, no cualquier sustancia que influye placenteramente en ese sistema es adictiva. Tampoco todos los que consumen sustancias adictivas con cierta regularidad se vuelven adictos, en el sentido de "enfermedad" que damos aquí a la palabra. De cualquier manera, el sentido común y la consulta con un profesional adecuado es la mejor manera de encarar ciertas situaciones que pueden provocarte dudas y temor.

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¿Es lógico prohibir a los niños una conducta que ellos mismos ven a diario en sus hogares? Cuando hemos crecido en ambientes donde el consumo de sustancias, aún las permitidas, ha sido habitual y abusivo, estamos en peores condiciones para rechazar el riesgo de las adicciones. En este sentido, hay que cuidar mucho el consumo en casa de ciertos productos como las bebidas alcohólicas, el tabaco y los medicamentos de diverso tipo, en especial los psicofármacos. Tampoco el celo excesivo y la prohibición absoluta son una buena receta… Ya lo sabes: lo que está prohibido tiene su encanto. Lo ideal es un equilibrio en las costumbres, que aporte a los niños una futura seguridad para elegir lo bueno con libertad y responsabilidad.

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