Lillie Shockney coordina los programas de educación y alcance al paciente en el centro de mamas del Johns Hopkins University Hospital. Es también una sobreviviente de cáncer.
Entrevista a Lillie Shockney, R.N.
Lillie Shockney coordina los programas de educación y alcance al paciente en el centro de mamas del Johns Hopkins University Hospital. Es también una sobreviviente de cáncer.
¿Cómo cambias la actitud de la gente hacia el cáncer de mama?
La mayoría de las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama se sienten conmocionadas. Creen que es una sentencia de muerte. Una de mis responsabilidades consiste en hacerles ver que este no es el final del camino sino tan sólo un bache. Hoy en día, el 85% de las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama se convertirán en sobrevivientes a largo plazo.
¿Cómo llamas a todo este proceso?
Hemos desarrollado un programa que se llama “Despertarse transformada”. Queremos que una paciente que se somete a una cirugía de mastectomía o lumpectomía, no la vea como una pérdida parcial o total de su seno, sino como una cirugía transformadora. La misión del cirujano es la de transformar a una víctima en sobreviviente. Ella estará cambiando su seno por otra oportunidad en la vida.
¿Está diciendo que tener que pasar por este proceso es algo positivo?
Si una mujer juega sus cartas correctamente y mira su diagnóstico de cáncer de mama como una oportunidad más, en lugar de como una experiencia negativa, podrá mirar hacia atrás después del tratamiento para decir: “esto fue algo bueno”. Con esto no quiero decir que estuviera contenta de sufrir cáncer de mama o que una paciente deba estar feliz porque le haya ocurrido esto, sino que es la oportunidad de ver qué es lo que puede resultar positivo en todo ello: reconsiderar nuestros valores, pensar qué hacíamos con nuestro tiempo, preguntarnos si hay cosas que deseábamos decirle a la familia... Te das cuenta de que la vida es muy valiosa y de que para algunos puede resultar muy corta.
¿Cambiarías lo que te ha pasado?
Me han preguntado muchas veces: “Si pudieras rebobinar la cinta de video de tu vida y borrar el hecho de que padeciste cáncer de mama ¿lo harías? En todos los casos dije: “Absolutamente no”. Esto ha tenido una consecuencia en mí que me condujo hasta donde pienso que pertenezco, a este trabajo y a conocerme a mí misma mejor que antes. A mi marido lo conozco mejor de lo que jamás pensé que podría conocerlo. Mi matrimonio es más fuerte. Valoro cada día. No podría borrar esto, no.