La seducción, un arte al alcance de tus manos

La seduccion, un arte al alcance de tus manos

Por: Dr. Ezequiel López Peralta

La seducción es un tema que a todo el mundo le interesa de una u otra manera. Porque, claro está, no solo seducimos cuando esperamos un momento de placer o quizás una relación de pareja. Es un arte también presente en las relaciones de amistad, en el trabajo, en la familia, en la vida cotidiana. Y la verdad es que quienes desarrollan sus potenciales para seducir, logran más fácilmente sus objetivos de vida y son más felices.

La capacidad para seducir es algo que tú puedes desarrollar, y no necesitas ser la persona más linda del mundo para eso. Te voy a contar entonces algunas cualidades que seducen, casi infalibles, tanto en hombres como en mujeres. Y espero que hagas un autoexamen y encuentres esos potenciales para desplegar, así como esas limitaciones para superar. Ahí vamos.

El sentido del humor: Siempre a la cabeza de los rankings de preferencias, el humor “mata” en el buen sentido porque distiende, relaja y sorprende.

El trato especial: Esos detalles que son solo para él o para ella, hacen que se sienta alguien con privilegios en tu mundo. Esa reciprocidad, es decir la sensación de que del otro lado te piensan y te desean, es una clave de la seducción. Claro, hay que aprender a demostrarla.

El cuidado de tu imagen, tu cuerpo y tu salud: Un buen peinado, un vestuario que resalte lo mejor de tu cuerpo, un maquillaje que refuerce tus expresiones, una buena higiene, un estilo particular y personal, la práctica de deportes, los hábitos saludables… muestran el amor que tienes por tu propia persona. Y quien se ama y se cuida, está dando el mensaje de que sabe amar y cuidar.

El manejo de la tríada sensual: Dentro de lo que es el lenguaje corporal –por cierto muy determinante en el arte de seducir- vas a encontrar tres factores a los que debes prestarle mucha atención: la voz, la mirada y la sonrisa. Una voz que puede transitar de lo suave a lo firme, que acaricia los oídos de la persona deseada, que no es monótona, que tiene pausas. Una mirada que logra transmitir lo que hay por detrás, que promete un encuentro especial y que refleja calidez y comprensión. Una sonrisa abierta, franca, sincera y por momentos sensual.

La seguridad: En tu postura corporal, en tus actitudes y comentarios se va a traslucir tu seguridad como persona, en relación con alguien. Y a no confundir seguridad con soberbia, una postura extrema en la que a veces caemos y que en el fondo denota muchísimas falencias. Una muestra de seguridad puede ser reírte de un defecto tuyo, es decir que tampoco se trata de vender una supuesta perfección que no existe. Se trata de buscar el equilibrio, porque cuando eres un mar de dudas, de quejas y de lamentos, es difícil que puedas seducir a alguien… a menos que ese alguien necesite a su lado a una persona que no le haga sombra y que esté siempre por debajo de su suela.

La mirada positiva de la vida: Si tienes la capacidad de ver el lado bueno de las cosas, de pensar que todo problema tiene solución y encontrar en ti y en el otro siempre los potenciales más que los defectos, entonces hay mucho a favor. Esa positividad contagia, atrae y por lo tanto seduce.

Gran parte de estos consejos parten de mi experiencia coordinando talleres sobre técnicas de seducción en diferentes países. La lección más importante que aprendí de mis alumnos es que cada uno encuentra su propio estilo… no se trata de imitar a nadie, sino de aprender a mirar adentro y encontrar lo mejor que aflora en ti. Siente el orgullo de ser quien eres, y no hay billetera o plástico que te haga competencia.

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