La falta de lubricación vaginal

Lubricación vaginal

La lubricación y la dilatación vaginal constituyen las dos manifestaciones genitales de la excitación sexual femenina. Cuando por alguna causa psicológica, médica o combinada se presentan dificultades en la lubricación vaginal, el coito es poco placentero o incluso doloroso. El trastorno por excitación sexual en la mujer consiste precisamente en esa dificultad, siempre y cuando se presente en un porcentaje significativo de relaciones sexuales (al menos una de cada cuatro) y durante un tiempo mínimo de seis meses.

Para ilustrar esta preocupación de muchas mujeres, leamos los siguientes testimonios que nos llegan a nuestro sitio.

Tengo 20 años y mi vida sexual empezó como hace 4 años atrás. Llevo 5 años con mi novio. Cuando tenemos relaciones no me excito, no siento nada, es más prácticamente no lubrico… ¿qué puedo hacer o que problema tengo? ¿Cómo puedo controlar la resequedad vaginal?

Tengo 19 años y llevamos 1 año y 2 meses de relación. A los 5 meses de relación perdimos la virginidad los dos, pero ya hace como 2 meses atrás ya no tengo ganas de tener relaciones sexuales, aunque igual las tengo (como por obligación). Pero en mis relaciones me duele mucho el estómago y el útero. Además no tengo buena lubricación, la vagina se reseca mucho y es  doloroso. Tenemos que parar y él se masturba solo y termina luego adentro mío.

En general pensamos que este tipo de problemas ocurren luego de cierta edad, o en todo caso tras la menopausia con todas las alteraciones hormonales que acarrea. Pero fíjense que los testimonios son de mujeres jóvenes.

En mujeres que están transitando por su etapa post-menopáusica debemos pensar que al menos en gran parte ese trastorno de la excitación sexual está relacionado con factores médicos. La terapia de reemplazo hormonal es una opción terapéutica de primer nivel, que deben conversar y evaluar con el médico especialista. Si se trata de mujeres más jóvenes, es mucho más posible que se trate de una causa psicológica, de pareja o de estimulación sexual inadecuada: ansiedad por el rendimiento sexual, temor al dolor, temor al embarazo o al contagio de una ITS, conflictos de pareja, poco tiempo de juego previo al coito, entre otros. De todos modos es importante un examen médico para descartar causas orgánicas, tales como alteraciones hormonales, efectos secundarios de medicaciones o infecciones vaginales.

El tratamiento puede contemplar diferentes alternativas. Además de la terapia de reemplazo hormonal mencionada, los ejercicios de relajación, variación del tiempo y calidad del estímulo sexual, antibióticos, medicación ansiolítica y lubricantes íntimos solubles en agua son las intervenciones más comunes.

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