La súper estrella del rock, Juanes, y la popular actriz Salma Hayek, participaron en el documental desarrollado por Youth Aids en conjunto con Discovery Networks para el Día Mundial del Sida.
Kate Roberts, fundadora y directora de Youth Aids, nos comenta los detalles del proyecto.
Home & Health: ¿De qué se trata este documental?
Kate Roberts: Se estima que más de 1.6 millones de personas están viviendo con VIH y SIDA en Latinoamérica. Se calcula que 59,000 personas murieron de SIDA en el 2005. Estos números parecen bastante bajos considerando que globalmente 8,000 personas mueren de SIDA cada día en África y Asia. La razón por la que hemos entrado en esta sociedad con Discovery Network para filmar este documental, y por la que tenemos programas de prevención en Latinoamérica, es porque tenemos en nuestras manos una enorme oportunidad para detener esta pandemia, para que que el SIDA no entre a la región.
Home & Health: ¿Cuál es la importancia de usar figuras públicas o celebridades para transmitir el mensaje de esta fundación?
Kate Roberts: La razón por la que tenemos tantas estrellas apoyándonos es por el estigma y la discriminación asociada al VIH/SIDA. El tema del SIDA en general es muy difícil de comunicar; por eso nos ayudamos con celebridades que pueden vincularse con la población local de los diferentes países. En este caso es con Salma Hayek, Juanes y Ashley Judd porque la gente los escucha. Son famosos, tienen una gran base de fanáticos y la gente no solo los escucha sino que reacciona a la información transmitida por ellos. Así que es extremadamente importante contar con la participación de estos famosos, ya que ellos pueden alcanzar a las masas.
Tomemos a Juanes como ejemplo: es famosísimo en Latinoamérica, algo así como el Bono o el Sting latino. Ha vendido 20 millones de álbumes. Es una estrella enorme, con mucho poder y la gente lo adora. Solo con aparecerse en el hospital de SIDA y besar y abrazar a alguien con SIDA en pleno florecimiento (lo cual yo vi con mis propios ojos y de hecho está en el documental), puede hacer mucho con solo eso, porque a la gente ya no le va a dar miedo mostrar compasión con los enfermos de SIDA. Si yo entro al hospital y beso a alguien, no va a tener ningún efecto. Pero si Juanes lo hace, entonces hay un enorme efecto y aparece en las portadas de todas las revistas y periódicos.
A Salma Hayek la llevamos junto con Ashley Judd a visitar los programas en 5 países de Centroamérica, no solo para filmar el documental, sino también para reunirse con los presidentes de los países. Salma, por supuesto, habla español, así que pudo hablar con compasión a todas las personas que conocimos en los barrios marginales. Ella puede hablar compasivamente con una persona que muy probablemente va a contraer VIH viviendo en la pobreza; asimismo es capaz de sentarse con el presidente de Guatemala o de Honduras y provocar un cambio de conducta en ellos. Por lo tanto, es muy importante que las celebridades que escogemos sean capaces de relacionarse en sus propios idiomas y que sean muy conocidas en sus regiones.
H&H: ¿Cuál es la mejor forma de hablar de VIH con los adolescentes?
KR: El mensaje universal es algo que llamamos ABC. La A significa abstinencia, lo cual enseñamos ante todo. Exhortamos a los jóvenes a abstenerse de su primera experiencia sexual por tanto tiempo como les sea posible, porque el único método 100% comprobado para no contraer VIH es la abstinencia. La B significa "Be faithful" ser fiel a una pareja. Así que, a los que ya han comenzado su vida sexual, los exhortamos a ser fieles a una sola pareja y continuar haciéndose las pruebas regularmente, para que siempre sepan su estatus. Y la C significa uso correcto del condón todo el tiempo. Estimulamos el uso del condón especialmente en las situaciones de alto riesgo, tales como la visita a prostitutas, las parejas múltiples, o el uso de drogas.
H&H: ¿Cuál es el mayor riesgo que se ha determinado en términos de conducta en Latinoamérica?
KR: El riesgo más grande entre los grupos de alto riesgo lo tienen los trabajadores sexuales comerciales y trabajadores transitorios, tales como los camioneros que van y vienen de diferentes países. Los hombres que están en las carreteras por mucho tiempo y lejos de su familia tienen múltiples novias o tienden a visitar prostitutas. Ese el grupo de mayor riesgo en la región, seguido de los usuarios de drogas y de los hombres que tienen sexo con hombres. Pero el SIDA no está confinado a estos grupos. Esto es una enfermedad heterosexual. No es una enfermedad de gays, no es una enfermedad de negros ni de prostitutas. Todo el mundo está en riesgo. Y cada vez que tengas sexo sin protección estás en riesgo. Otro grupo de alto riesgo, es el de las mujeres casadas. Ellas sienten que pueden confiar en sus maridos y no se protegen. Pero desafortunadamente si el marido es promiscuo y tiene varias parejas, la mujer va a ser infectada.
H&H: ¿Qué están haciendo para motivar la abstinencia entre los jóvenes, considerando el estilo de vida de hoy?
KR: Una de las cosas que hacemos es trabajar con las iglesias. También tratamos de hacer que la abstinencia sea algo novedoso, que esté de moda, lo cual es algo bastante difícil de hacer considerando que la cultura pop de hoy está llena de escenas de sexo y violencia, especialmente la TV americana y MTV. Así que tratamos de llevar el mensaje desarrollando ciertas comunicaciones, usando estrellas como Juanes y Salma Hayek y otras grandes celebridades de la música y repartimos esos mensajes a través de las escuelas. También tenemos una cadena de Internet cafés llamados Club Conexiones y animamos a los jóvenes a venir, y casi los sobornamos ofreciéndoles tiempo de Internet si escuchan a nuestros educadores. Es un gran canal para que los chicos se conozcan, reciban acceso a la Internet y a la vez aprendan la importancia de estos mensajes de salud.
H&H: Después de tantos años transmitiendo la importancia de usar condones, ¿por qué la gente aún no puede entenderlo? ¿Por qué es tan difícil que usen condones?
KR: No usar condones es muy estúpido. Sabemos que necesita crearse más conciencia. Cuando yo tenía 20 años vi el comienzo del SIDA y fue muy alarmante. Había mucha gente de alto perfil involucrada, como Freddie Mercury y Rock Hudson, y mucha gente importante estaba muriendo de SIDA. Fue un gran choque para la juventud de mi generación. Pero hoy, los chicos de 20 años ya nacieron bajo la premisa de que el SIDA existe a su alrededor. No ha habido ninguna campaña alarmante ni ha estado en la primera página de los diarios ni de la televisión, así que muchos jóvenes creen que se acabó. Y mucho peor, que no les puede pasar a ellos.
H&H: ¿Me gustaría saber si se puede contar con la ayuda política para lidiar con este problema?
KR: Si se puede. La mayor ayuda que recibimos proviene del gobierno americano. Pero también recibimos ayuda del gobierno alemán, británico y holandés. A cada país que vamos a comenzar un programa, siempre nos sentamos con el gobierno local para entender qué están haciendo. También tratamos de entender lo que el sector comercial está haciendo. Y luego tratamos de llenar el trecho abierto con nuestro programa. Así que siempre trabajamos o en conjunto con el gobierno o con los fondos que nos da el gobierno. A pesar de que los gobiernos son muy generosos con su patrocinio, los fondos gubernamentales no son suficientes porque son bastantes restringidos. Por eso es muy importante que las compañías comerciales y corporaciones unan sus recursos para ayudarnos a realizar el trabajo. Las corporaciones, los individuos y las celebridades son una excelente forma de financiamiento para ayudarnos a expandir lo que estamos haciendo con el gobierno.
H&H: ¿Cuándo fue filmado el documental y cómo surgió la idea?
KR: Fue grabado en mayo del 2006. Hace un año surgió la idea de hacer el documental con Discovery Channel. Luego nos tocó conseguir el apoyo de las celebridades. Ashley Judd, nuestra embajadora global, ya estaba firmada, pero necesitábamos algunas estrellas hispanas. Allí fue cuando nos acercamos a Salma Hayek. Ashley Judd y yo estábamos cenando en El Salvador con el equipo de Youth AIDS, cuando miré en la pantalla de video del bar a un roquero muy atractivo cantando canciones latinas. Le pregunté al equipo local quién era y me dijeron que era Juanes, la estrella de rock colombiana más famosa en Latinoamérica. Les pregunté si sería un buen embajador, y me dijeron que absolutamente. Cuando estábamos en El Salvador, nos dimos cuenta que Juanes estaba dando un concierto a la vez que nosotros estábamos allá. Así que básicamente fuimos a su hotel y nos metimos casi a la fuerza para verlo. Nos sentamos con él y le dijimos que no lo íbamos a dejar ir hasta que accediera a firmar con nosotros como nuestro embajador latino. Y por supuesto, él fue tan apasionado y tan amable que inmediatamente aceptó. Luego, el mes siguiente regresamos a Centroamérica para comenzar el tour en el que él se nos unió.
H&H: ¿Cuál fue el mejor momento de este proyecto?
KR: Uno de los mejores momentos para mí cuando estaba filmando el documental con Discovery fue cuando Juanes me llevó aparte. Él tenía una cantidad de tiempo limitada para pasar con nosotros en Guatemala y me dijo que para él era muy importante ir a este hospital donde la gente se está muriendo de SIDA y que realmente quería ir y ver el problema y conocer a algunas de las personas y entender sobre SIDA. Me suplicó, literalmente me suplicó para que lo llevara a este hospital, lo cual no estaba en nuestro itinerario. Me ofreció levantarse a las 5:00 a.m. para que pudiéramos ir al hospital. Uno de los principales momentos para mí, lo cual está en el documental, es ver a Juanes entrar al hospital, abrazando y saludando a todos los pacientes con SIDA con una compasión tan increíble. Y ver a la gente que nunca es tocada por nadie, que nunca recibe amor, que sus familiares los han abandonado, ver su reacción con Juanes. Se paró con su guitarra y les cantó a todos estos enfermos de SIDA. Y cuando salíamos del hospital me miró y me dijo: "Esto está mal. Esta enfermedad es completamente prevenible. Tenemos que hacer algo. Esto está mal." Estaba visiblemente conmovido y muy motivado por hacer más para ayudar.