El lenguaje corporal en la seducción

El lenguaje corporal en la seducción

Por: Dr. Ezequiel López Peralta

Con mucha frecuencia recibo preguntas (generalmente de hombres) tales como “¿qué es lo que tengo que decir en un bar o un lugar determinado para ligar?”. La pregunta por el qué indudablemente hace referencia al lenguaje verbal. Parece que lo buscado es una frase implacable, infalible, que no tenga margen de error. Sin embargo, mi respuesta ante ese interrogante es: no le demos tanta importancia al qué, y prestémosle más atención al cómo.

En el arte de la seducción, tal como ocurre en la comunicación humana en términos generales, el lenguaje del cuerpo tiene una relevancia que no siempre es considerada en su justa dimensión. Es tanto o más importante que el lenguaje verbal. De hecho, la misma frase acompañada de gestos faciales, de postura corporal y de tono de voz distintos, puede ser interpretada por el destinatario de una manera opuesta. Si nos acercamos a la persona deseada y le decimos una frase maravillosa y original, pero nuestro lenguaje corporal transmite inseguridad, temor al ridículo y rigidez, no vamos a lograr la respuesta esperada. Por el contrario, decir una frase “vulgar” pero de manera graciosa, firme y segura, produce otro impacto y quizás generamos una apertura al acercamiento del otro lado.

Por todo lo que comento, se deduce que en el desarrollo de las habilidades para seducir resulta primordial prestar atención al lenguaje del cuerpo. Es decir:

• A lo que transmitimos.

• A lo que nos transmiten.

• A la relación que se produce en el ir y venir de los mensajes verbales y corporales encadenados entre sí de manera circular.

Si analizamos las manifestaciones de interés sexual de varones y de mujeres podemos observar que la mujer suele ser más sutil, y el varón más directo. Esto no implica de ninguna manera que el varón es el sujeto “activo” de la seducción y la mujer solamente una mera espectadora. La seducción consiste en un interjuego de señales, más o menos evidentes, entre dos personas. Por lo tanto, la participación de ambas partes es activa, aunque adopte diferentes formas.

La postura corporal típica del varón es de “agrandamiento y estiramiento”. Trata de mostrarse fuerte y poderoso adoptando una postura erguida, “erecta” (valga la metáfora con los órganos genitales), hinchando el pecho y marcando sus músculos. Una mirada de cazador al acecho y algunos símbolos (denotados socialmente) de poder como determinada ropa, reloj, joyas, accesorios electrónicos y por supuesto el auto, completan la escena.

La postura corporal típica de la mujer apunta a mostrar la sensualidad por medio de las curvas de su cuerpo y la exhibición parcialmente velada de zonas en las cuales los varones ponen su atención, como el busto, las caderas, el abdomen, los glúteos y las piernas. Ciertas posturas corporales, como la de “sirena”, las piernas cruzadas, las caderas giradas con respecto al tronco y el uso de los zapatos de taco alto, sostenes especiales, medias ajustadas, minifaldas y otros accesorios facilitan la tarea.

Te queda entonces la tarea de observar mejor el lenguaje corporal, y aprender a manifestar con gestos y posturas tus mejores potenciales a la hora de seducir.

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