El analfabetismo sexual y sus consecuencias

El analfabetismo sexual y sus consecuencias

Por: Dr. Ezequiel López Peralta

El desconocimiento o la información equivocada acerca de la sexualidad, es lo que denominamos analfabetismo sexual. Incluso en personas de un elevado nivel sociocultural, encontramos errores conceptuales que afectan a su satisfacción sexual y a veces producen consecuencias fatales.

La lista de creencias sexuales falsas es interminable, y en algunos casos se trata de distorsiones groseras, por ejemplo: la masturbación hace daño, las mujeres son pasivas sexualmente, el sexo durante el embarazo es dañino, no puede haber embarazo si no hay eyaculación vaginal… y muchos más.

Ese analfabetismo sexual se manifiesta de muchas maneras: inhibiendo el encuentro sexual, limitando las alternativas de juegos eróticos, produciendo efectos no esperados como embarazos no deseados o infecciones transmisibles sexualmente.

Veamos casos. La mujer que está convencida de que la masturbación es mala, por lo tanto evita todo contacto autoerótico, es decir con su propio cuerpo. Así, ante ese pobre conocimiento de sus zonas erógenas sufre de anorgasmia, que es la ausencia de orgasmo. El hombre que está seguro de que las partes clave en el erotismo de su mujer son los pezones y el clítoris, entonces actúa estimulando directamente estas zonas como si fueran botones mágicos, con un mínimo preludio. Eso no funciona en la mayoría de los casos. La pareja que se “cuida” con el método del coito interrumpido, pensando que así es imposible quedar en embarazo. Es altamente probable que pronto tengan noticias inesperadas. La persona adulta mayor, que está segura de que ya no corresponde continuar con su sexualidad. De ese modo, se pierde todos los incontables beneficios de la sexualidad frecuente y satisfactoria.

La información apropiada sobre sexualidad es un Derecho Sexual, y además una necesidad de todos. Nos permite disfrutar de los encuentros eróticos mucho más plenamente, más allá de ciertos límites que no tienen sentido, y por supuesto, cuidarnos mejor.

¿Adónde obtenemos información?  Hoy en día no es difícil, pero es bueno saber elegir la fuente. Libros escritos por especialistas, consulta personalizada a expertos, programas de radio y tv sobre el tema, lecturas de artículos escritos por profesionales, así como talleres, cursos y conferencias de sexualidad en general o de temas específicos.

En síntesis, informarte es tu derecho y tu responsabilidad. Y además es algo que nunca se termina, y siempre seguimos aprendiendo cosas diferentes.

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