Cuando el orgasmo nos separa

Cuando el orgasmo nos separa

Por: Dr. Ezequiel López Peralta

Hoy casualmente recordé la historia de una pareja que atendí hace unos años en mi consultorio, quienes vinieron a verme víctimas de un problema sexual que, en realidad, no era tal.

Carlos y Carolina –sus nombres ficticios por razones de privacidad- comenzaron a salir hace cinco años y, como tantas parejas, han tenido sus exploraciones y una vida sexual bastante activa. Pero Carolina estaba cada vez más angustiada ya que, según ella, era “anorgásmica” (hasta se puso título y todo). Carlos se sentía mal por su novia, pero además pensaba que toda esa situación tenía que ver con que él no era lo suficientemente atractivo ni bueno para ella en la cama. La angustia era tal que llegó un momento en el cual estaban a punto de separarse. “Nos casamos solamente si resolvemos este tremendo problema antes, sino dejamos todo así y cada uno sigue su camino”. Concluyente.

Profundizando en la situación, resulta que Carolina en realidad sí tiene orgasmos, solo que no los logra durante la penetración vaginal. Pero cuando Carlos le practica sexo oral o la acaricia suavemente con sus manos sobre el clítoris, alcanza el clímax con intensidad. Ellos estaban convencidos de que esa manera de producir los orgasmos era totalmente “anormal”, puesto que “todas las mujeres llegan de la manera tradicional”. Grave error de una cultura que jerarquiza al pene como el “todopoderoso” que cualquier mujer necesita si quiere disfrutar del sexo plenamente.

Una orientación especializada les sirvió para darse cuenta de que Carolina no padecía una disfunción sexual tal como anorgasmia, simplemente forma parte del mayoritario grupo de mujeres (más de la mitad) para las que el estímulo del coito vaginal no resulta suficiente en el camino al orgasmo. Que bueno que se permitieron abrir sus mentes y aceptar esta explicación científica, a partir de la cual continuaron disfrutando de su vida sexual sin tabúes ni mandatos sociales.

Carlos y Carolina no son dos personas aisladas en este mundo. Miles y miles de parejas sufren por estas situaciones, pensando que están sumergidos en una sexualidad que no funciona y en realidad lo que tienen es información equivocada y exigencias que no corresponden con la manera habitual de funcionar sexualmente en hombres y mujeres.

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