La honestidad, el mejor ingrediente para el comienzo de una relación

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Nuestro mejor papel es el de nosotros mismos. No crear falsas expectativas hará que la relación crezca saludable.

Promesas incumplidas

¿No entiendes cómo él cambió tanto en tan poco tiempo? ¿Ella dejó de ser la criatura dulce que conociste aquella noche? De un lado y del otro aparecen reproches de promesas incumplidas. Y es que, movidos por la ansiedad de la conquista, hemos construido una imagen falsificada de nosotros mismos. Con el objetivo de lograr algo duradero, quizá hemos fallado al dar los primeros pasos.
Esta costumbre poco aconsejable tiene su causa en la sociedad misma. Es competitiva y le gusta el éxito. Ve en la conquista amorosa un gran campo de batalla. Nos obliga a cumplir con ciertas exigencias de la imagen cultural de la mujer atractiva o el hombre sexy y deseable, renunciando a nuestros más profundos y verdaderos valores personales.

Volver a empezar

Mira lo que le sucedió a Andrea: “Al principio todo parecía perfecto, pero yo me sentía bajo una enorme presión. Con el tiempo no pude sostener esa imagen de mujer sumisa con la que lo había conquistado. ¡Todo me hacía reaccionar! Comencé a trabajar fuera de casa y él nunca pudo soportarlo”. Andrea y su esposo estuvieron separados dos años. Sin embargo, ambos sabían que se querían y decidieron intentarlo nuevamente. “Esta vez pusimos muchas reglas, muy claras, y cada uno tuvo que trabajar en sí mismo las cosas que no funcionaban. Nos ha costado, pero estamos juntos y cada vez más felices”.

Así eres

¿Cómo podemos saber qué es lo que prefiere esa persona a la que apenas conocemos en los primeros encuentros? Es cierto que muchas personas intuitivas, como Andrea, muy pronto se percatan de las necesidades de la otra persona y pueden forzar una imagen falsificada. Pero pronto estallarán los primeros problemas. Tal vez sea mejor mostrarnos naturales, poner todos nuestros encantos, los verdaderos, que cada quien tiene los suyos- en esta fascinante batalla de la conquista. Puede que no tengamos un éxito inmediato, ¿pero quién desea el fracaso a largo plazo?

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