Elige bien
Resistirse al amor a primera vista ante un cachorrito no es fácil. Todos son adorables e inspiran ternura, pero a la hora de elegir un perro como mascota conviene tener ciertos parámetros en cuenta para no encontrarse a los pocos meses conviviendo con un animal incompatible con el estilo de vida y el carácter de su dueño. Todos los perros se adaptan y son felices en su entorno aunque sus necesidades son diferentes. Por ejemplo, un Caniche va a tener suficiente espacio vital en un apartamento pequeño, mientras que un perro de gran contextura física requerirá un jardín para mantenerse saludable. Y, desde el punto de vista del amo, un adulto que vive solo precisa un perro distinto a una familia con niños o una pareja que se ausenta todo el día de su vivienda.
Amo y señor
"En la relación del perro con el amo no hay democracia, o dominas o te domina. El amo tiene que ser el alfa para su perro. Y si una persona tiene poco carácter o es la primera vez que tiene una mascota, conviene optar por un animal manso, no una raza de caza, por ejemplo, que son más posesivos y dominantes. También es importante tener en cuenta la convivencia con los niños y el espacio de la vivienda", especifica el veterinario Claudio Piaggio. Así el Bichón Frise y el Caniche son excelentes perros de compañías para individuos mayores y muy apreciados por su inteligencia despierta; los Collie, Labrador y Golden Retriever son ideales para criarse con pequeños por su carácter dulce y nada agresivo; y los Rottweiler, Ovejero y Dobermann son preferibles como perros de vigilancia por sus características ofensivas y de adiestramiento.
Por dónde empezar
El primer paso para adquirir un perro de raza sin riesgos es buscar un criadero vinculado a la asociación local reconocida por la Federación Cinológica Internacional. Esto garantiza la pureza en cuanto a las características genéticas, certificadas a través del pedigree del animal. Pero no sólo la estirpe importa, sino también la sangre del ejemplar porque dentro de una misma raza puede haber familias más o menos agresivas, hiperquinéticas o mansas. Después, la gran tarea es una buena crianza de cada animal en particular. Para ello, lo mejor es tener un profesional que oriente en cuanto a los cuidados sanitarios, alimentación y adaptación a su nuevo hogar.