Cuando tu mente tiene que subir la velocidad para no quedar detrás de la informática puede que comiences a tener algunos problemas.
Equipo y programación
Tu mente puede perfectamente ser comparada con una computadora. Cuentas con un equipamiento o hardware: el sistema nervioso. Allí el cerebro cumple las funciones fundamentales: memoria y procesamiento. Es tu disco rígido, capaz de almacenar todos los datos ingresados al sistema a lo largo de tu vida. Y tu procesador, aun poco explorado en sus múltiples posibilidades. A ellos se integran tus sistemas sensoriales, cual si fueran las placas de sonido y video de la PC. Pero tu equipo cuenta aún con más recursos: gusto, olfato, tacto y sinestesia, es decir, la combinación de todos ellos. Claro que ciertos sistemas modernos están incorporando sensores para ganar esos terrenos. Pero también tienes un sistema operativo, un software, capaz de usar más y mejor esos recursos? o desperdiciar posibilidades. Depende de tu educación, tus gustos y disgustos, tu motivación, etc.
Pensamiento en evolución
El pensamiento es ese software, y su mayor potencialidad es que es capaz de modificarse a sí mismo, crecer, perfeccionarse o involucionar y atrofiarse frente al avance de recursos externos, como la informática. Y es así que, a veces por necesidad y a veces por comodidad, vas relegando tus mejores potencialidades.
"El trabajo había llegado a convertirse en una tortura" cuenta Noelia, dueña de una pequeña distribuidora de repuestos. ¡Tres horas frente a la PC y mi energía se había agotado completamente! "Mi médico me advirtió que sufría estrés, y me aconsejó una actividad creativa y manual: elegí la cerámica y al parecer funciona".
Cuestión de ritmos
El conflicto más claro entre los dos mundos, el mental y el informático, es una cuestión de ritmos. Tu mente es verdaderamente veloz, pero dinámica y cambiante. Acelera y desacelera respondiendo activamente a las necesidades integrales de tu sistema, incluyendo tu cuerpo. La PC sólo tiene un ritmo posible: la velocidad. Hace todo lo más rápido que tu sistema te lo permite y, si las tareas son simples, ¡esto es verdaderamente muy rápido!
Pero existe otra diferencia que es quizá mucho más dramática y definitiva. La PC funciona respondiendo dos simples preguntas: SI y NO. En cambio tú, a través de tus pensamientos e integrando el campo de las emociones, respondes si, pero, no, aunque o tal vez.
Piénsalo: es cuando pierdes esa "plasticidad" propia de la mente humana cuando comienzas a estar en problemas.