Plantada en el altar

¿No pudiste decírmelo ayer?

¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Que te dejen plantada el día de tu boda no sólo te causará un dolor de cabeza terrible y un dolor inmenso, sino que puede provocar una pesadilla financiera.
Las personas que han sido plantadas en el altar sienten una aplastante sensación de irrealidad.
Tratan de racionalizar lo que ha sucedido, y piensan que debe haber alguna razón, pero también hay un sentimiento real de confusión e incredulidad. Luego las golpea la emoción y el fracaso, y comienzan a preguntarse ¿por qué a mí?, o ¿es mi culpa? A menudo se sienten como mercaderías defectuosas que han sido dejadas de lado.

Explicaciones tardías

¿Existen buenas razones por las cuales la gente deja plantada a sus futuros consortes? Algunas veces se trata de razones prácticas, como por ejemplo una persona que descubre que sufre una seria enfermedad, y siente que no pueden seguir adelante con la boda por amor a su futuro esposo/a. En otros casos la persona puede haber tenido sus dudas durante un tiempo, pero no ha tenido el coraje de abordar el asunto. Todo el proceso de casamiento parece tomar vida propia, y a menudo muchas personas sienten que no pueden bajarse de esta montaña rusa una vez que se ha puesto en movimiento.
El miedo al compromiso o la simple y llana cobardía son otras emociones muy humanas que causan que las personas se dejen plantadas. Muchas veces, cuando una persona comienza a tener dudas, su familia y amigos tienden a decirle que le reste importancia, y que se trata sólo de nervios frente al gran evento. Cuando ve que sus preocupaciones no son tomadas en serio, esta persona dejará el tema para último momento, y entonces no le quedará otra opción que huir.

Sobrevivientes del naufragio

Pero, no todo el mundo toma esta catástrofe tan seriamente. Por ejemplo, algunas novias deciden partir igual a su destino soñado de luna de miel, y otras siguen adelante con la fiesta, y terminan la noche bailando junto a sus 250 invitados al son de ¿Sobreviviré? de Gloria Gaynor. Y otras son lo suficientemente comprensivas como para perdonar el haber sido dejadas plantadas en el altar, consolándose con el pensamiento de toda la vergüenza y arrepentimiento que el novio debe estar sintiendo ahora.

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